lunes, 13 de junio de 2016

Editorial/EL PADRE

EL PADRE
Este mes en Desencuentros solo hay un Dios, solo uno es nuestro padre, y por supuesto es hombre, jamás una mujer, así lo aprendimos en el Hogar. Nuestro padre es el que manda en la casa, es el prototipo de la masculinidad, guardián de los valores de la familia que es el núcleo de la sociedad desde tiempo de los Romanos. Igual que el Estado y los Gobiernos el Padre ama a todos sus hijos por igual, igual que Dios provee, colma de regalos y dinero a quien obedece su ley, castiga a quien osa desobedecerlo, no duda en mostrar su ira, pero conoce la misericordia y la caridad y perdona a quien se arrepiente. Por eso en un giro sorpresivo y polémico, Desencuentros dedica al Padre este mes de las madres, para que la banda heteronormada se proyecte, se desahogue y nos cuente sus historias y traumas en torno al mandamás, el único, rey del patriarcado. Colaboren.

El Acuerdo

El domingo por la noche todo era tensión en el pueblo, se alargaba el conteo de los votos y todos esperábamos con ansia e incertidumbre que se colgara la manta con los resultados en la presidencia municipal. Por primera vez y en un ejercicio  democrático nunca visto, las candidaturas fueron para tres mujeres que por supuesto representaban las mismas corruptelas de siempre. Daban las dos de la mañana y comenzábamos a sospechar de alguna tranza, Gel ya había amenazado que se robaría las urnas porque no se había apoyado su proyecto y don Camerino estaba borracho y con pistola paseándose por el Kiosco. La gente de la mamarru, como cada año y con la fuerza que le daba tener una de las familias más grandes del pueblo resguardaba la presidencia y exigía que se respetaran los tiempos y las formas. Los demás como decía, esperábamos y comentábamos las incidencias de la jornada:
1.- No se había visto la camioneta con abuelitos que bajaba a votar religiosamente por el PRI y después a cobrar sus 500 pesos.
2.- Por primera vez (muchas primeras veces este año) el PRI había participado dividido, los Arteaga por un lado, los de Tehuano por el otro, la candidata era más cercana al grupo de Tehuano que parecía, afianzaba su influencia.
3.- Las agencias que antes votaban en bloque, ahora votaron divididas y se dejaron convencer por las candidatas sin importar el partido que representaran.
4.- Las mamarrus voltearon bandera y no apoyaron a los Arteaga, se percibían vientos de cambio.
5.- La candidata de Nueva Alianza dio despensas chingonas y con un pomo de Tequila Viuda de Romero.
6.-Se vio a Tehuano por la mañana en la agencia de Buenavista platicando con el principal y sonriendo.
7.- Rosa Mata la candidata del PRI mató tres chivos y se esperaba que anunciara comida el lunes.
8.- Don Camerino ya estaba echando tiros en el kiosco y mentando madres.
Los vientos de cambio llegaron de manera anunciada pero rompiendo todos los pronósticos, a las 2:30 de la mañana se colgó la manta de resultados dándole al PRI una victoria más, Rosa Mata fue la elegida, fuera del poder el arteaguismo y su paternalismo charro, basado en los compadrazgos y en la compra de favores y voluntades.  Los jóvenes y las mamarrus brincamos de gusto, no aventamos el sombrero porque ya no eran las épocas ni las horas, don Camerino amagó con dispararle a Tehuano y los de Buenavista se fueron para la sierra satisfechos en el deber cumplido. Un análisis detallado de los resultados demostraba lo eficaz de la estrategia; por 83 votos había ganado el PRI (el mismo número de los serranos de Buenavista) la candidata de la izquierda quedó en un honroso segundo lugar tras arrastrar sus propias traiciones. Los Arteaga que apoyaron a la candidata de Nueva Alianza al ser desplazados del PRI, felicitaban institucionalmente a la ganadora, pero se les veía en los ojos que no soportaban el fracaso y la salida del poder.  Rosa Mata que ya tenía lista la barbacoa para ese lunes madrugador improvisó un  discurso donde resumió diez trienios de hombres en el poder: “Tecomavaca ha tenido puros padres, pero muy poca madre, hoy eso cambia para siempre, nunca más les dirán que tienen  poca, porque tienen y mucha”. Los cohetones tronaron en el cielo y la gente organizo una procesión improvisada, brindamos con mezcal y cervezas, alguien corrió a tocar las campanas de la iglesia y juntos como hermanos le dimos la bienvenida ingenuos a nuestro a nueva vida.


 Raziel Jacobo Correa Alvarado
CDMX 2016